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José Yañez, Director  Centro de Estudios Tributarios, Facultad de Economía y Negocios, Universidad de Chile, Diario La Tercera

Ministro Felipe Larraín dijo que se podría rebajar tributo específico si se avanza a un esquema de este tipo.

Expertos ven que sistema ayudaría a compensar merma en ingresos, pero sería difícil de implementar

Este mes, los precios de las gasolinas alcanzaron sus máximos históricos, llegando a $ 825 y $ 886 por litro para la de 93 y 97 octanos, respectivamente. Si bien para mañana se espera una baja, la racha alcista de los combustibles este año ha reactivado las voces que demandan rebajar o eliminar el impuesto específico, de 6 UTM/m3 en el caso de las bencinas (en el diésel es de 1,5 UTM/m3). Por cada litro de gasolina, cerca de $ 240 responden a ese gravamen.

La semana pasada, tras la reunión del comité político, el presidente de la UDI, Patricio Melero, junto a parlamentarios de RN, planteó al gobierno la necesidad de revisar el impuesto específico, señalando que “éste no da para más” y que el Sistema de Protección a los Contribuyentes (Sipco) impulsado por el gobierno, no ha sido suficiente para contener las alzas. La misma ofensiva fue reforzada hace dos días en el almuerzo de la comisión política de la UDI con el Presidente Sebastián Piñera. Además, la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados acordó pedir al Ejecutivo reducir, en forma transitoria, el impuesto.

Si bien el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, ha justificado la permanencia del gravamen en razón de argumentos técnicos -ayuda a corregir las externalidades negativas del uso de combustibles, como contaminación y congestión- y en su alta capacidad recaudadora, provee cerca de US$ 2.000 millones anuales al Fisco, en los últimos días la autoridad se ha abierto a analizar una rebaja del tributo, condicionada a la implementación de un sistema de tarificación vial. “En el contexto de un esquema de tarificación vial se puede considerar una rebaja en el impuesto específico a los combustibles”, dijo Larraín ayer, advirtiendo, eso sí, que se trataría de una fórmula compleja de implementar. La semana pasada, en la Comisión de Hacienda de la Cámara Baja, el ministro ya había mostrado su disposición a discutir el tema.

Los sistemas de tarificación vial apuntan a desincentivar el ingreso de vehículos a determinadas zonas urbanas saturadas a través del cobro de tarifas (peajes), en las horas de mayor tráfico. El esquema, que se usa en varias partes del mundo, permite tratar con las externalidades y a la vez recaudar ingresos para el Estado.

Expertos

Pablo Allard, decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad del Desarrollo, respaldó el planteamiento del titular de Hacienda, siempre y cuando los ajustes en el tributo beneficien a pequeños y me-dianos empresarios del transporte. Agregó que en ese caso, “lo importante es desincentivar el uso del automóvil y que el dinero recaudado sirva para mejorar el sistema de transporte público”. Por su parte, el académico de la Universidad Diego Portales, Louis de Grange, advierte las dificultades de implementación. “No es barata, tiene complejidades políticas y requeriría crear una nueva unidad, probablemente radicada en el Ministerio de Transportes”.

Entre 2009 y 2012, la cartera licitó tres estudios para evaluar la implementación de un sistema de tarificación en el Gran Santiago. Desde el ministerio explican que el último está en pleno desarrollo y permitirá conocer los impactos que un proyecto de tarificación vial generaría en determinadas áreas de la ciudad, evaluado socialmente, con tecnologías que se deberían considerar y su modelo de implementación, entre otros.

Alejandro Fernández, de Gemines, aseveró que si se quiere bajar el impuesto específico, la tarificación vial es un buen mecanismo para contrarrestar una merma en ingresos . El economista de la U. de Chile, José Yáñez, coincide en que lo que se recaude por peajes urbanos permitiría reducir el impuesto a las bencinas, aunque advierte que el esquema no soluciona el problema de contaminación. Citando un estudio del BID de 2009, Yáñez afirma que se podría bajar el tributo específico entre 1 a 1,5 UTM /m3.

 


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