Javier Jaque, Profesor Centro de Estudios Tributarios, Facultad de Economía y Negocios, Universidad de Chile, El Mercurio

A pocos meses de que entrara en vigencia de manera progresiva, la reforma tributaria aprobada en septiembre del año recién pasado, es importante recordar uno de los principales objetivos que esta enunciaba: la necesidad de recaudar una mayor cantidad de recursos para llevar a cabo importantes transformaciones en algunas áreas para alcanzar el desarrollo económico.

Se argumentó que "la reforma tributaria era un medio para poder materializar una reforma estructural a la educación, ya que proporcionaría ingresos permanentes que permitirían garantizar la sustentabilidad fiscal de los gastos permanentes involucrados en implementar esta política pública".

Se mencionaba además que la meta de recaudación del conjunto de medidas de la reforma tributaria era del 3% del PIB, del cual el 0,5% se obtendría a través de medidas que reducirían la evasión y la elusión.

En este sentido y en el contexto del incremento esperado de la recaudación, los desafíos eran mejorar la equidad en la contribución de los impuestos -disminuyendo la evasión y la elusión- y lograr un sistema tributario donde todos los actores económicos contribuyeran en la medida de su capacidad de pago. De esta manera, resurge con fuerza un tema en el que probablemente poco se ha avanzado, la evasión.

Evasión fiscal

La evasión, entendida como el uso de medios ilícitos para disminuir la cantidad de gravámenes a pagar al Fisco, según datos recientes de conocimiento público en relación con el IVA se habría incrementado desde un 20% en el año 2011 a un 26% a finales del año 2013. Según se define, la evasión es la diferencia entre la recaudación teórica, que es la que debería recibir el Estado y la que efectivamente se obtuvo.

En el contexto mencionado, es importante recordar uno de los proyectos estrella de la administración tributaria, SII, el cual comienza el año 2003 en el país: la facturación electrónica.

Desde una perspectiva fiscal, la factura electrónica ayudará a reducir la evasión en el IVA debido a que la emisión de los mencionados documentos quedan registrados de manera digital y de esta forma es menos probable que el emisor pueda desconocer, postergar o subdeclarar sus ventas. Por otro lado y en relación con los créditos utilizados servirá de base para contrastar lo que se dice que se ha adquirido por parte de una compañía con lo que realmente se ha facturado por parte de su proveedor.

En relación con el punto anterior resulta relevante conocer que las formas de evasión más comunes en el IVA dicen relación con la no declaración o postergación de los débitos fiscales, subdeclaración de los mismos por parte de los vendedores y a través de la sobreestimación de los créditos fiscales y utilización de facturas materialmente e ideológicamente falsas por parte de los compradores. De esta manera, si se cumple con el calendario propuesto y el año 2018 todas las empresas de Chile emiten facturas electrónicas, la fiscalización por medios remotos permitirá reducir a niveles record la evasión tributaria del IVA.

América Latina

No obstante de que la facturación electrónica significará la reducción en las tasas de evasión del IVA y por cierto también ayudará en procesos de fiscalización del Impuesto a la Renta en la medida que permita vincular ventas con ingresos declarados, también generará importantes beneficios para las empresas en el ahorro del aparataje administrativo; entre ellos se destaca la seguridad del almacenamiento de la información, simplificación en el cálculo de los impuestos, disminución en los costos de almacenaje y riesgo de pérdida por accidentes naturales junto a la disminución del riesgo de ser sujeto de fraude.

Según las metas enunciadas como parte del proceso de discusión de la reforma tributaria en Chile, se determinó que se esperaba alcanzar una evasión en el IVA bajo el 10%, lo cual según cifras presentadas anteriormente representa una gran brecha de acuerdo a la situación actual. A pesar de que la brecha es cercana al 16% según cifras estimadas, resulta un desafío alcanzable en la medida de que el proceso de fiscalización a la facturación electrónica opere conforme se ha diseñado.

Citando uno de los elementos fundamentales del mensaje presidencial relativo a la reforma tributaria, "que se requería una mayor cantidad de recursos para desarrollar importantes transformaciones en algunas áreas para alcanzar el desarrollo económico en el país", es también, en este contexto, necesario conocer que la evasión del IVA en América Latina fluctúa entre un 11% y un 38%, con un promedio ponderado de 27,6%. En consideración a las cifras anteriores y en el entendido que somos parte del contexto latinoamericano, será la reducción de la evasión fiscal en el IVA a niveles bajo el 10%, un indicador importante para resaltar que Chile se comporta a nivel fiscal como un país con un mayor desarrollo.


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