José Yáñez H. Director Centro de Estudios Tributarios, Facultad de Economía y Negocios Universidad de Chile. 29/11/2010 Diario Estrategia

Existe una larga e interesante discusión a nivel mundial que relaciona obesidad, diabetes y consumo de comida chatarra.

Los organismos internacionales de salud han declarado a la obesidad como la epidemia mundial del siglo XXI. Esta aumenta el riesgo de contraer una serie de enfermedades, como por ejemplo, la diabetes mellitus tipo 2, apnea del sueño, osteoartritis de la rodilla, enfermedad de las coronarias y ciertos cánceres.

Algunos antecedentes sobre la diabetes en Chile señalan que existen 699 mil chilenos de entre 20 y 79 años que viven con esta enfermedad, esperándose que debido a ella fallezcan 4.684 chilenos en el año 2010. Se estima, además, que cerca de un 50% de los diabéticos que existen actualmente en Chile no saben que padecen esta afección. Otro dato relevante dice que en Chile cada vez se observan más casos en niños y adolescentes.

Dado el cuadro anterior, las autoridades están recurriendo al uso de todas las herramientas que ayuden a enfrentar el problema, tales como: la educación del consumidor; la regulación o el establecimiento de normas legales, de tipo sanitario, y restricciones, como colocar límites a la publicidad de alimentos no saludables para los niños. Por cierto, dentro de las herramientas, han surgido voces que proponen colocar un impuesto especial sobre la comida chatarra.

También hay voces disidentes de esta idea que argumentan que éste sería un impuesto injusto, porque sería regresivo y se podrían cometer errores al clasificar los alimentos en la categoría no saludable. Se usaría para evitar llevar a cabo la política más apropiada que, según ellos, sería la educación.

Todos estos argumentos son debatibles. Sin embargo, hay uno que debe ser resuelto antes de aplicar este tipo de tributo. Este es que el impuesto discriminaría a favor de los obesos y en contra de los no obesos. Ambos tipos de personas consumen alimentos no saludables, los que consumen en exceso son los que entran en la obesidad, los otros no. Se requiere tener más y mejor información sobre los alimentos no saludables antes de aplicar esta herramienta.

José Yáñez H.
Director Centro de Estudios Tributarios
Facultad de Economía y Negocios Universidad de Chile


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