José Yáñez H. Director Centro de Estudios Tributarios, Facultad de Economía y Negocios Universidad de Chile. 10/01/2011 Diario Estrategia

En términos sencillos, un presupuesto procíclico implica llevar a cabo un gasto mayor en períodos de auge económico. Al revés, el gasto disminuiría en períodos de recesión económica, pues el gobierno recauda una menor cantidad de ingresos.

En recesión económica la producción cae, el desempleo aumenta pues disminuyen los puestos de trabajo, el ingreso se reduce y la pobreza se incrementa. Dado este cuadro económico resulta fácil entender que se espera una acción fiscal importante para entregar recursos que actúen como paliativos a los efectos sociales ingratos del desempleo, y también generar estímulos reactivadores de la economía. Sin embargo, de acuerdo a lo señalado, sería cuando el gobierno dispondrá de menos recursos para realizar la política necesaria, lo cual es una característica no deseable del presupuesto. En auge económico los ingresos fiscales crecen y eso permite financiar un gasto fiscal mayor. Sin embargo, ello puede conducir a un pésimo uso de los recursos. En el pasado cuando aumentaba el precio del cobre se aumentaban una serie de gastos permanentes, tales como: incremento de las remuneraciones, de las prestaciones previsionales, de la compra de insumos, etc. Cometiéndose un grave error presupuestario, se financiaban gastos permanentes con ingresos transitorios, lo cual después que el ciclo se revertía implicaba incurrir en grandes déficits fiscales. Disminuían los ingresos y el gasto se mantenía en un nivel alto. A su vez, esto derivó en altas tasas de inflación.

En resumen, un presupuesto procíclico no es una herramienta económica recomendable, pues la política fiscal es inestable, insostenible en el tiempo, justo cuando es necesario aumentar el gasto no es posible hacerlo porque no se cuenta con recursos. El ideal sería contar con un presupuesto que permita un gasto que no sea dependiente del ciclo, es decir, un gasto estable en condiciones normales de funcionamiento de la economía, y que, además, pueda aumentarse ante la ocurrencia de una recesión profunda (no anticipada) y volver a su trayectoria normal en períodos de fuerte auge.


José Yáñez H.
Director Centro de Estudios Tributarios
Facultad de Economía y Negocios Universidad de Chile


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