José Yáñez H. Director Centro de Estudios Tributarios, Facultad de Economía y Negocios Universidad de Chile. 25/01/2011 Diario Estrategia

Un presupuesto contracíclico es lo opuesto a un presupuesto procíclico. En este último, los ingresos y los gastos presupuestarios seguían la tendencia del ciclo económico. En cambio, en el primero los ingresos y los gastos siguen la tendencia inversa del ciclo económico. ¿Cómo puede lograrse este resultado?

Dado que los ingresos efectivos de un ejercicio siguen el ciclo económico, entonces para disponer de más ingresos es necesario haber acumulado recursos en un fondo de estabilización económica en los períodos de auge de la economía y utilizarlos para financiar el gasto en la época de recesión. Es lo que se hace en Chile desde mediados de los años '80. Comenzó con el Fondo de Compensación de los Ingresos del Cobre, para terminar, actualmente, en el Fondo de Estabilización Económica y Social. Adicionalmente, existe el Fondo de Reserva Previsional para cubrir en parte los mayores gastos que demandarán los cambios previsionales introducidos por la autoridad. Estos recursos permiten financiar el gasto determinado en la confección del presupuesto, por lo tanto, estabilizan el gasto y lo hacen independiente del ciclo económico.

Otra propuesta, que tiene partidarios y detractores, es tener un impuesto de tasa flexible. Este impuesto se caracteriza porque aumenta su tasa cuando se requieran mayores recursos y la disminuye en caso contrario. Por el lado del gasto, la alternativa que parece más razonable es tener uno  que no dependa del ciclo. Así, la política fiscal de gasto será estable y el gobierno podrá garantizar el cumplimiento de los objetivos que se propuso en la elaboración del presupuesto.
Es muy importante señalar que en la elaboración de un presupuesto contracíclico se deben armonizar con gran cuidado el lado de los ingresos con el lado de los gastos, y diferenciar muy claramente un ciclo anticipado en la elaboración de un presupuesto, de la ocurrencia de un fenómeno de gravedad y no anticipado por la autoridad. Es claro que en la práctica es preferible tener un presupuesto anticíclico que uno procíclico, porque cuidará mejor los intereses ciudadanos.


José Yáñez H.
Director Centro de Estudios Tributarios
Facultad de Economía y Negocios Universidad de Chile


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