José Yáñez Henríquez, Director Centro Estudios Tributarios, Universidad de Chile.25/03/2010.Diario Estrategia.

¿Cuál es la relación entre estos tres importantes conceptos dentro de un sistema tributario? La relación existe pero es más compleja de lo que se piensa.

Es un principio importante, pero su interpretación es relativa. De acuerdo con el enfoque del beneficio, cada contribuyente debe pagar en relación directa al beneficio que obtiene del gasto público. Según el enfoque de la capacidad de pago, cada contribuyente debe pagar impuestos en relación directa a su capacidad de pago. Esto implica equidad horizontal o que los contribuyentes que tienen la misma capacidad de pago paguen la misma cantidad de impuesto, y equidad vertical, que los contribuyentes con una mayor capacidad de pago paguen una  mayor cantidad de impuestos.

Un sistema tributario progresivo es aquél donde a mayor tamaño de la base del impuesto de un contribuyente, mayor es el nivel de la tasa media o marginal del impuesto que se le debe aplicar. En la práctica se encuentran impuestos con una estructura de tasas impositivas con progresión, pero con una base cuya determinación está llena de erosiones, lo cual compensa y eventualmente revierte la progresión implícita en las tasas. Ejemplo, nuestro impuesto global complementario.

Indudablemente las erosiones son un atentado contra la equidad. Por lo tanto, un impuesto con una estructura de tasas impositivas con algún grado de progresión y con erosiones en la base no es necesariamente equitativo horizontal ni verticalmente.

La distribución del bienestar económico es una función que cumple el Estado en la práctica y que tiene que ver con la equidad en la distribución. Más simple, el Estado debe preocuparse de resolver los problemas de la pobreza en una economía social de mercado. Algunas personas plantean que este objetivo se debe lograr aplicando un sistema tributario progresivo, es decir, sacar un porcentaje más alto de recursos de los contribuyentes que tienen una mayor capacidad de pago. Esto requiere de una estructura de tasas con algún grado de progresión y una base sin erosiones (elusión y evasión). Sin embargo, el análisis de la distribución del bienestar no está completo hasta considerar como el Estado utiliza (o reparte entre los ciudadanos) los recursos tributarios. La función distribución requiere un uso focalizado de los recursos en las causas de la pobreza y como producir movilidad social. El impacto distributivo de la acción del Estado es más sustantivo por el lado del uso de los ingresos tributarios, que por el lado de su recaudación.

Chile es un buen ejemplo al respecto.  Ha sido demostrado que nuestro sistema tributario es ligeramente regresivo en la recaudación, pero ha cumplido adecuadamente con la función distribución. En la medida que los ricos paguen más impuesto que los pobres (no necesariamente un mayor porcentaje de la base respectiva) y el gasto esté bien focalizado, se puede cumplir con el objetivo de la función distribución.

José Yáñez Henríquez
Director Centro Estudios Tributarios
Facultad Economía y Negocios
Universidad de Chile


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