Luis Gonzalez, Investigador asociado del Centro de Estudios Tributarios, universidad de chile. 24/03/2010 revista City.

Cada año la operación renta nos trae novedades producto de las constantes modificaciones legales introducidas a nuestra legislación tributaria, lo que se traduce, generalmente, en mayores esfuerzos y costos para las empresas para dar cumplimiento a las nuevas exigencias impositivas.

El proceso de declaraciones anuales de impuestos a la renta se realiza en abril de cada año, y en el presente periodo deben considerarse los ingresos correspondientes al año 2009. Esta exigencia la deben cumplir todos los contribuyentes obligados en virtud al artículo 65 de la Ley de la renta, tales como empresa que determinen su renta efectiva mediante contabilidad completa, personas naturales afectas al impuesto Global Complementario o Adicional, los contribuyentes gravados con el impuesto de Primera Categoría en carácter de único que afecta la venta no habitual de acciones sin presencia bursátil, entre otros.

No obstante, existe un grupo de contribuyentes que presentan estas declaraciones en forma voluntaria. Tal es el caso de las personas que desean hacer efectiva alguna franquicia tributaria que les favorezca, siendo los casos más comunes el de las personas naturales que sólo perciben una remuneración como trabajadores dependientes y deseen recuperar el impuesto único que afectaron sus remuneraciones, mediante la invocación de la franquicia contenida en el artículo 55 bis o 42 bis de la Ley sobre impuestos a la Renta (intereses por créditos hipotecarios y ahorros previsionales voluntarios, respectivamente).

Desde el punto de vista del fisco, la operación renta, como se conoce comúnmente, le asegura una recaudación mínima del 17% de las rentas que generan las empresas, por concepto de impuesto de Primera Categoría. Esta recaudación no es la de un impuesto definitivo, sino que representa sólo el primer nivel de tributación dentro nuestro sistema tributario Chileno, dado que el impuesto de Primera Categoría debe integrarse o darse de abono a los impuestos finales, como lo son el impuesto Global Complementario o Adicional.

De este modo, el impuesto de Primera Categoría recaudado en la operación renta de cada año, representa para el fisco sólo un ingreso de carácter financiero, que tendrá que devolver a los propietarios de las empresas cuando estos deban cumplir con sus impuestos personales que constituyen en definitiva la tributación final.

A modo de ejemplo, para el presente año tributario algunas modificaciones son las siguientes:

•    Reintegro devolución anticipada de impuestos (Art. 2º, Ley Nº 20.326)
•    Restitución crédito por gastos de capacitación (Art. 6º, Ley Nº 20.326)
•    Crédito por gastos de capacitación mensual con derecho a devolución (Art. 6º, Ley Nº 20.326)
•    Crédito por gastos de capacitación por precontratos (Art. 14, Ley Nº 20.351)
•    Nuevas DJ 1802, 1803, 1804, 1807, 1842 y 1843.

Estas modificaciones, junto a otras, significarán la incorporación de nuevas líneas y/o código al formulario 22 y una serie de medidas de control que el ente fiscalizador (SII) deberá incorporar tanto para el cumplimiento de estas obligaciones, como para sus laboras fiscalizadoras.

Por lo expuesto, el Centro de Estudios Tributarios de la U. de Chile, consiente de las implicancias que representa la operación renta para las empresas y de las contingencias que pueden originarse frente a la autoridad administrativa (SII), ha preparado un seminario que se llevará a cabo en marzo próximo, donde se analizarán las principales modificaciones legales ocurridas durante el año 2009 y de las instrucciones para la confección de las declaraciones de impuestos.

 


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