José Yáñez Henríquez, Director Centro de Estudios Tributarios Facultad de Economía y Negocios, Diario Estrategia

Otros parámetros

¿Qué otros parámetros existen para esta clasificación? “Hay una serie de planteamientos para conceptualizarlas, como número de trabajadores, las utilidades o el capital, pero lo cierto es que hoy en día son reconocidas por el nivel de ventas”, asegura Burr.

Yáñez advierte que la definición no es precisa y admite diversas variables según el objetivo. Para fines tributarios, explica, la segmentación “pasa fundamentalmente por las ventas, pero para otros como las políticas laborales, pasa a ser muy importante la cantidad de gente que se contrata”

La clasificación vigente en Chile está siendo materia de intenso debate. El proyecto de Ley de Reforma Tributaria pone de relieve el enfoque de apoyo a este sector, pero –de acuerdo a diversos agentes privados– también deja en evidencia una discriminación que afecta a un porcentaje más que significativo de estas compañías.
De acuerdo al Servicio de Impuestos Internos (SII) suman 786.940 las pequeñas y medianas empresas (Pymes) en Chile, representando el 84,4% del universo de firmas domésticas. La directriz oficial para discriminarlas son las ventas anuales: aquellas compañías que superen los UF100 mil pasan a ser consideradas grandes.

El corte, sin embargo, es materia de fuertes reparos, los que han resurgido a propósito del proyecto de Reforma Tributaria que hoy se debate en el Parlamento.  El tema no es menor, se trata de un sector que explica más del 80% del empleo del país, y que durante más de una década se vio sistemáticamente postergado por las políticas económicas.  

Discriminación

Ernesto Escobar, presidente de la Asociación Chilena de Industrias Metalúrgicas y Metalmecánicas (Asimet), recalca la necesidad de revisar el límite de ventas anuales, en particular, a la luz de la clasificación vigente en el resto de la región. “Las Pymes con las que podemos competir, por ejemplo en Argentina, tienen un tope equivalente a casi cuatro veces el de nuestro país”, afirma.  Así propone, al menos, elevar a UF200 mil el tope oficial.

El subdirector de Estudios del Servicio de Impuestos Internos (SII), Alejandro Burr, replica que una nueva categorización “podría ser buena, aunque no sé si sea necesaria hacerla”.  Comenta que antes de iniciar una redefinición, sería importante saber para qué se va a utilizar.  Según expone, lo más relevante “es que el concepto sea igual para todos”; es decir,  “se tendría que modificar el término no sólo para la administración tributaria, sino que también para Corfo, Sercotec y las instituciones bancarias”.

14 Quáter

La propuesta impositiva del gobierno dispone el fortalecimiento del 14 Quáter, instrumento lanzado en 2011 como parte de la Agenda de Impulso Competitivo (AIC) y que supone un beneficio tributario a la reinversión de utilidades para las Pymes.  La medida, sin embargo, es considerada insuficiente por actores privados.  Y es que las empresas que pueden acogerse a tal mecanismo deben tener ventas anuales no superiores a las UF50 mil y UF2.500 en utilidades, lo que –se estima– dejaría fuera a cerca del 37% de estas firmas.  A la fecha, por lo pronto, menos de 50 mil compañías han utilizado tal exención.   
Escobar asegura que su gremio ha manifestado esta preocupación en el Ministerio de Economía. “Si las Pymes son hasta las UF100 mil de ventas anuales, ¿por qué restringen el beneficio? Hay un sinsentido y lo hemos planteado, pero no hemos tenido mucha acogida”, afirma.
Emanuel Friedmann, académico de la Universidad Autónoma de Chile, se muestra proclive a ampliar el margen “siempre y cuando las compañías estén gastando en investigación y desarrollo; si le queremos incorporar valor agregado a los productos, esa es la única vía”.
En tanto, José Yáñez, de la Universidad de Chile, recuerda que también hay otros regímenes para este tipo de entidades, como  el 14 Ter. ”Quizás lo que corresponde es tener uno sólo para todo el segmento que se quiere favorecer”, sugiere, para luego evaluar el límite de ventas establecido.
Julio Pereira, director del SII, argumenta que el 14 Quáter “apunta a la renta líquida imponible, por lo tanto, una renta con los primeros $54 millones lo puede obtener una pequeña, una mediana y una grande”.  Añade que “la base imponible no está directamente relacionada con el monto de venta anual; hay compañías que venden miles de millones y su margen de rentabilidad tributaria es bajo”.


Otros parámetros

¿Qué otros parámetros existen para esta clasificación? “Hay una serie de planteamientos para conceptualizarlas, como número de trabajadores, las utilidades o el capital, pero lo cierto es que hoy en día son reconocidas por el nivel de ventas”, asegura Burr.
Yáñez advierte que la definición no es precisa y admite diversas variables según el objetivo. Para fines tributarios, explica, la segmentación “pasa fundamentalmente por las ventas, pero para otros como las políticas laborales, pasa a ser muy importante la cantidad de gente que se contrata”.
Friedmann asevera que  es indispensable modificar el esquema actual. “Seguimos tomando decisiones con menos información de la que se requiere para abordar al sector y se asume que se le ayuda cuando en realidad sólo hablamos de una parte del ámbito”, sentencia.  El docente propone “considerar la variable tecnológica. Alguien puede tener una microempresa, pero si es de base tecnológica, a lo mejor factura mucho más que una mediana”. 

Víctor Salas, de la Universidad de Santiago (Usach), acota que una dimensión útil “es saber cómo están separadas efectivamente las funciones de la administración de la actividad de la empresa. Por ejemplo, si hay una sola persona encargada de la producción, del marketing o de las finanzas”.


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