José Yáñez Henríquez, Director Centro de Estudios Tributarios Facultad de Economía y Negocios, Diario Estrategia

El impuesto regulador de una deseconomía externa busca reducir el nivel de producción y consumo a un nivel socialmente eficiente.
Un impuesto regulador se utiliza para corregir una imperfección del mercado conocida como deseconomía externa.

Es la causa de una mala asignación de recursos o pérdida del bienestar social neto. Este resultado se debe a que: la demanda sólo mide el beneficio marginal privado del consumo y no el beneficio marginal social, o bien, que la oferta sólo mide el costo marginal privado de producción y no el costo marginal social.

La asignación socialmente eficiente de los recursos requiere una equivalencia entre el beneficio y el costo marginal social. Por lo tanto, si la demanda o la oferta no miden estos factores, el mercado no producirá una asignación de recursos socialmente eficientes.

Un impuesto regulador produce recaudación para el Fisco, sin embargo, su función es corregir los efectos económicos negativos de la deseconomía externa. El nivel de la tasa de este impuesto –llamada tasa óptima– debe ser tal que permita corregir la falla de mercado.

El impuesto regulador de una deseconomía externa busca reducir el nivel de producción y consumo a un nivel socialmente eficiente. Para lograr este objetivo, se necesita aplicar tasas impositivas altas, debido a que su nivel depende de las elasticidades de precios de la oferta y la demanda, y estas en la práctica son inelásticas.

Este tipo de impuestos se aplican en mercados de productos que contienen alcohol, productos del tabaco, alimentos no saludables, uso de combustibles fósiles, juegos de azar, bebidas analcohólicas, etc. El consumo excesivo de estos productos genera efectos negativos no solamente sobre sus consumidores directos, sino que también sobre los consumidores pasivos o no consumidores.

 


José Yáñez H.,
Director Centro de Estudios
Tributarios Facultad de Economía y Negocios


Volver