José Yañez H., Director Centro de Estudios Tributarios, Facultad de Economía y Negocios, Universidad de Chile, Diario Estrategia

Es incorrecto hablar de bien público al tratarse de bienes de interés común cuyos beneficios percibe sólo el consumidor directo.

Bien público es un concepto muy utilizado en las finanzas públicas. Se trata de bienes y servicios donde el mercado falla como asignador de recursos. Por ejemplo: la defensa nacional, Carabineros e Investigaciones, la administración de justicia, entre otros.

En la práctica, no existen mercados donde se transen estos bienes y servicios. ¿La razón? La inexistencia de la función de demanda de mercado por estos bienes. Este resultado deriva de las características que poseen, que inducen a sus consumidores a no revelar sus preferencias de consumo.

En democracia, el instrumento alternativo al mercado es la votación, y el bien público es un argumento que justifica la intervención del Estado en la economía y que explica la necesidad de la tributación.

Un bien público posee dos características. El primero es el “principio de no rivalidad en el consumo”, que significa que una unidad de un bien público genera bienestar o satisfacción a muchos consumidores simultáneamente, lo cual hace que los individuos nos comportemos como free rider (polizones o parásitos). El segundo principio es el de “no exclusión”, que significa que no se cobra un precio directo por los bienes y servicios públicos.

Actualmente el concepto de bien público se aplica incorrectamente, porque es utilizado en servicios o bienes de interés común y, particularmente, se ha asignado ese nombre a bienes privados que producen economías externas, las cuales –si bien es cierto cumplen los principios que definen un bien público– producen beneficios que son sólo internalizados por el consumidor directo. Para referirse a ellos, existen otros términos como: bienes de propiedad común (riqueza del mar) o bienes privados que producen externalidades tecnológicas positivas (educación, salud, etc.). ¡No le cambiemos el nombre a las cosas, que hace más difícil la comunicación!

 


José Yáñez H.,
Director Centro de Estudios
Tributarios Facultad de Economía y Negocios

 


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